En las paredes de la sede de Sert, Jackson and Associates colgaban, a la vista de los trabajadores, cuartillas con las series del Modulor. Josep Lluís Sert, socio fundador del despacho, empleaba las medidas como referencia desde 1951, en un abanico de proyectos que comprendía desde su propia casa hasta urbanizaciones enteras en Sudamérica. Antes de investirse como uno de los paladines de la modernidad arquitectónica en la España republicana, Sert había trabajado para Le Corbusier. Tras la instauración de la dictadura franquista, se vio obligado a emigrar a Estados Unidos. En 1969 recibió el encargo de Joan Miró para proyectar un centro de arte en Barcelona dedicado a su obra, así como a exposiciones temporales de otros artistas contemporáneos. No era la primera vez que Sert trabajaba para Miró; una década antes había diseñado el taller del artista catalán en la finca de Son Abrines, en Palma de Mallorca.

El Centre d’Estudis d’Art Contemporani - Fundació Joan Miró abrió sus puertas en 1975. Se trata de un edificio-fortaleza emplazado en una explanada de la ladera noreste de la montaña de Montjuïc. Las salas de exposición rodean un patio cuadrado presidido por un olivo y el techo forma una carcasa de hormigón, pautada por una combinación de nervaduras, arcos de medio punto, dinteles y ventanas-lucernario. Todas las dimensiones obedecen al Modulor: el costado del patio central mide 15,50 m, el ancho de las salas es de 7,73 m y el del vestíbulo es de 5,92 m, la altura libre del techo es de 3,66 m, las nervaduras del forjado se repiten cada 1,13 m, los estantes se modulan en 43 cm y 70 cm, etcétera.

En 1984, un año después de la muerte de Sert, se pidió una propuesta de ampliación de la Fundació a Jaume Freixa, quien había sido el arquitecto encargado del proyecto original. Freixa optó por una ampliación mimética. Empleó las mismas geometrías y los mismos materiales –hormigón, piedra artificial y baldosa cerámica– que el edificio terminado en 1975 y extendió la aplicación del Modulor. Tras cuatro años se terminaron las nuevas salas de exposición, un cuerpo de oficinas y un segundo patio de proporciones áureas, cercado por un restaurante. En 2001 se ampliaría de nuevo el espacio de exposición bajo el criterio de Freixa, obedeciendo al canon del proyecto original.
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